viernes, 27 de julio de 2018

TELEDIARIO DIA 25


Paz y Bien

Decía nuestro admirado Francisco el Buenagente: "Que la paz que anuncian con sus palabras esté primero en sus corazones". Ayer fue el día de mirar hacia esa expresión tan franciscana de "Paz y Bien". Que dos deseos más hermosos... Aunque es difícil escribir de paz mientras vuestra fieras gritan, alborotan como posesos y saltan y brincan en el concurso de "Furor" en que niños compiten contra niñas en baile y canciones. Hemos viajado en tren, corrido de la estación al puerto para coger el barco, visitado en toda su extensión con un magnífico guía el castillo fortaleza de san Miguel en Ferrol. Han estado sin parar dos horas en la playa, hemos navegado hasta la entrada de la ría de Ferrol, vuelta andando hasta la estación (con parada en una tienda de chuches sobre la que se abalanzaron -en contra de mi opinión- como si fuera un oasis en el desierto para regocijo y alegría del propietario...) vuelta en tren... vamos, que se supone que tendrían que estar agotados, ¿no...? ¡pues no! Una extraña energía, totalmente desconocida para mí, se apodera de ellos y a pesar de los varios metros de distancia que nos separan y de estar  todas las puertas a cal y canto, me vibra el ordenador de las voces y saltos que están dando... temo que de un momento a otro aparezca la guardia civil a llamarnos al orden; en caso tal, palabra que digo que soy el jardinero..
Pero volvamos a lo importante: paz y bien. Ayer por la noche les hice una improvisada reflexión sobre la paz porque, además de ser el valor del día,  me pareció oportuna porque también aquí, a veces, surgen pequeños roces -supongo que inevitables entre niños- pero que no son deseables. Les preguntaba qué consideraban ellos que es la paz. Casi todos los que respondieron aludieron a la ausencia de guerras. Es cierto. Pero no solo. Es difícil hablar de estas cosas a niños tan pequeños pero, aun así, es necesario. Mi padre conoció el desgarro y el dolor de una guerra no hace tanto. No podemos olvidar tantos conflictos como aún quedan en el mundo. Hace tiempo oí a una madre siria decir que el mayor temor que sentía cada vez que su hijo iba al colegio era saber si volvería a verlo. Cómo olvidar los cientos de cadáveres de niños inocentes que el mar, avergonzado y horripilado, acoge en un clamoroso silencio. Y también les decía que tengan presente cada vez que diariamente bendecimos la comida, a los muchos niños que son igual que ellos, pero que por el mero hecho de nacer en otro lugar, siguen muriendo de hambre, la mayor de las vergüenzas humanas. Que no olviden lo afortunados que son por poder ir a un campamento, Por tener un colegio. Por tener un sistema sanitario. Por tener un hogar que les cobija. Por poder tener tantas y tantas cosas que no valoramos en absoluto. Les decía que hay muchos niños, no ya en Somalia o en Irak o en Siria, sino en Oviedo, que tienen que desayunar en sus colegios porque en casa no llega para todos. Esa es la cruda realidad que, en mi opinión deben conocer. Y que la próxima vez que digan que algo no les gusta, se acuerden de esos niños. Es complicado. Y sé que muy posiblemente no lo harán. Pero no se me ocurre otra forma de lograr esa necesaria solidaridad que conociendo la verdad de lo que es este mundo. Porque la paz, efectivamente, no es sólo la ausencia de guerra. Que también. Pero no será completa si no viene acompañada de justicia y solidaridad.
Y claro, también la paz es el respeto al que tienes al lado. Al que comparte la mesa y la tienda contigo. El respeto a la familia, a los amigos. El huir de la burla al otro porque no sea el más guay del grupo. Un insulto es romper esa paz. También lo es. Y les decía que si no entienden y asumen eso de nada valdrán los hinchables, el furor, la excursión, la noche de gala... Si no somos capaces de que algo de este orbayu les empape un poco este campamento habrá fracasado. Como decía Ghandi: "No hay camino para la paz, la paz es el camino". Y la paz y el bien, les decía, empiezan aquí y ahora. O no empezará nunca.
Parafraseando a Gabriel Celaya, la paz es necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto.
En nada esto se habrá terminado; el tiempo vuela... Somos conscientes de que no vamos a cambiar a nadie en diez días, pero bueno, como dice el proverbio, para recorrer la gran muralla se empieza dando un paso. Y a fin de cuentas, aunque hace ya décadas, yo también fui adolescente y en un campamento aquí en Perbes, aunque muy distinto, empezó a fraguarse esta convicción, así que, quién sabe...
Paz y bien a todos.

martes, 24 de julio de 2018

¿Ser o tener?

En los años 80 tuvo mucho éxito un libro del psicólogo social y filósofo alemán Erich Fromm (1900-1980) titulado "Ser o tener". En él, Fromm, proponía un “arte de vivir” cuyos pilares fueran el amor, la razón y la actividad productiva. A través de sus páginas nos explicaba que no es posible adquirir la sabiduría de la vida sin ningún tipo de esfuerzo o de sufrimiento -un engaño alimentado por la ideología consumista- y propone un esfuerzo en recuperar nuestra fortaleza física, psíquica y espiritual, así como nuestras posibilidades de independencia, para que podamos abandonar la obsesión por el tener, característica de las condiciones económicas, políticas y sociales de la sociedad moderna, y centrar nuestra atención en el ser. Tarea -añado- arduo difícil para cualquiera de nosotros, adultos, con lo que para un niño, mas si es pequeño, es algo quimérico. 
Desde que era joven (más que ahora, entiéndase...) me llamó poderosamente la atención la figura de San Francisco. Un joven con una vida cómoda, un futuro asegurado, una posición social y económica sólida y venturosa... tenía todo para seguir triunfando en el comercio de telas, casi un imperio. Pero en un momento algo empezó a cambiar. No encontraba la felicidad en su vida. Un buen día se cruzó con un leproso y tras apartarse del camino en un primer momento, salió a su encuentro, tomó sus muñones entre sus manos blancas, le miró fijamente a los ojos manchados de sangre y legañas y después, con el corazón en un puño, le besó en la boca. Años después, Francisco, recordaría aquel día en su testamento. Comprendió que él podía cambiar, ser distinto, romper con convencionalismos y mentiras. Aquel beso fue contagioso: la lepra que sólo mancha por fuera hizo que empezaran a caérsele, como escamas, los esquemas. 
Cuando su padre le recriminó públicamente sus excentricidades y le recriminaba que todo lo que tenía era suyo, se quedó en medio de la plaza del pueblo y delante del obispo, en pelota picada. Y ahi inició una nueva vida. 
Ante la advertencia, un tiempo después, de su obispo de que estaba al borde de la exageración, Francisco le respondió: "Allí está Dios, Reverendísimo Padre".
Éste santo singular, popular y único, que "llenábase de inefable gozo cuantas veces miraba al sol, o contemplaba la luna, o dirigía su vista a las estrellas y al firmamento" sigue siendo un referente en pleno siglo XXI. Precursor del ecologismo, se admiraba con todo lo creado, gozaba de la naturaleza, y "percibía a las flores y a los trigos y a los viñedos; a las piedras, y a las llanuras del campo; a las corrientes de los ríos, a la tierra, al fuego, al aire y al viento. Les incitaba a dar gracias y a alabar al Señor". 
Hablaba con las alondras y las golondrinas, no apagaba las velas porque se extasiaba con la hermosura del fuego. 
¿Que puede aportar Francisco a la sociedad de hoy? Y lo que es más importante, ¿qué puede aportar Francisco VIDA intensa y feliz a estos acampados...? Es muy difícil. Vivimos en una sociedad basada en el consumo. Nos gusta "tener" y nos preocupamos poco del "ser". A todos. Es un reto muy difícil. Extremadamente difícil, diría yo. 
No creo que nadie pueda imitar la divina locura de Francisco pero sí podría ser una figura a imitar en muchas de sus actitudes.
Ni consejos ni vasos de agua a quién no te los pida, pero qué bien estaría que cuando vuelvan a casa os contaran algo -si es que les quedó algo- de los valores, de las actitudes franciscanas. Incluso que leyerais algo con ellos o viendo una película como "Hemano sol, Hermana luna" dirigida por Franco Zeffirelli. 
Si me permitís una confidencia quizá un poco imprudente, tengo un amigo que me dice que no sé para qué escribo estas cosas si a la mayoría les importa un comino y que cuando llegan los críos a Oviedo se olvida todo. Es posible. Pero el que nace lechón muere cochino y nosotros seguiremos empeñados en aportar un mínimo grano de arena para contribuir a cambiar este mundo que necesita muchos locos. Muchos Franciscos...
Pues permitidme que entre col y col meta alguna lechuga. Ya que es nuestro interés que seáis partícipes de todo lo sucedido, también me parece pertinente que este blog no sea sólo sustento de juegos, diversión y coña marinera; también puede ser un espacio óptimo e idóneo para compartir inquietudes y retos que nos atañen a todos como padres y, claro, como personas que también afrontamos nuestras dificultades, contradicciones, inquietudes y esperanzas.
Dicho queda.

Fotos Ginkana del Circo

Aish... ¡que trajín por Dios...! Me lleváis con la lengua fuera haciendo fotos, colgando fotos...
Y lo peor es que el jamón 5Jotas que dijísteis los padres que pagábais a pachas y nos ibais a enviar para los monitores aún no ha llegado... qué raro... ¿Habréis dado bien la dirección al mensajero...?







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