"Veo que de ninguna manera es inútil viajar, si un hombre quiere ver algo nuevo". (Julio Verne)
martes, 2 de julio de 2019
Empieza el viaje
Primer amanecer en Perbes; nublado pero con buena temperatura. La idea era despertar a la tropa con la música a las 9 de la mañana pero, ¡faltaría más! la tienda de los "amigos" de Javi, Antoñito, Álvaro, Jaime, Pablo y cía. más alguna de las más pequeñas que apuntan maneras, decidieron que a las 6,30 era buena hora para una alborada a la que solo le faltó el lanzamiento de gruesos palenques y gaitas y tambor; angelitos... Ya irán cayendo, ya... en fin, cosas de los primeros días.
Ayer hice un montón de fotos pero, los duendes de la tecnología están en mi contra (¿qué coño les habré hecho, acaso no tienen a nadie más con quien cebarse...?) y por arte de birli birloque se quedaron por el limbo de los justos de forma irrecuperable, así que intentaré compensaros hoy. Esperemos que SPA TV pueda tener lista la conexión satélite, set de estudio y demás tinglados técnicos y podamos iniciar las emisiones; de momento, estamos con la carta de ajuste.
Hoy hemos dado el primer paso de ese viaje al mundo en 11 días. Y ahora voy a hablar un poco más en serio. Y lo iniciamos en Etiopía. Pero no con algún video bajado de You Tube, sino con el testimonio en primera persona de Fito que estuvo hace poco más de un mes varias semanas allí. Si el año pasado habían sido Mario y Berto los que impactaron con su viaje a Benin y Fito con el suyo a Ghana, este año no se quedó atrás la cosa.
Me resulta muy complicado resumir, siquiera brevemente, lo que dio de sí la hora y media de exposición. Pero el mejor test de que algo les llegó es el silencio en el salón y el nivel de atención. ¿Creéis que es sencillo mantener a 73 niños de edades tan variadas durante hora y media en silencio? Probad, probad... os aseguro que no lo es. Pero así fue. Conocer de primera mano situaciones límites de muchos niños de su misma edad, en un lugar que está a seis horas de avión y que no sucedió hace mil años, sino que está ocurriendo hoy, creo, que ha de dejar huella a la fuerza. Niños que no solo carecen del más mínimo sistema sanitario o educativo, sino que no saben lo que van a comer ese día. Que tienen que recorrer varios kilómetros para disponer de agua. Que todo su vestido es, literalmente, una raída camiseta. Niños que con 13, 14 años, como muchos de los que tenemos aquí, saben lo que es tener en las manos un AK47. Que han visto morir asesinados a sus padres o hermanos en el conflicto bélico que está arrasando a la vecina Sudán del sur, que queréis que os diga: sobrecoge. Y no hemos caído en la fácil tentación de poner imágenes agresivas; al contrario, los vídeos que puso Fito muestran niños que, a pesar de su penuria, son alegres. Quizá ese sea el mayor contraste. El año pasado Mario y Berto nos decían que, precisamente, era eso lo que más les había chocado. Como con las vidas precarias en extremo que tienen, como a pesar de vivir el presente en su más pura esencia, como a pesar de no tener prácticamente nada, eran personas generosas y alegres. Contrasta brutalmente con una sociedad que a pesar de tener de todo, no sabemos ser felices.
La conclusión: nadie nos recordará por lo que hayamos tenido en nuestras vidas, por los seguidores que tengamos en Instagram, por los "likes" que amigos de humo nos den, por los números que tengan en sus cuentas corrientes, etc... sino por lo que hayan sido. Lo importante es el "ser"por encima del "tener", como sostenía hace décadas Erik From en su magnífico trabajo. Lo importante es VIVIR en plenitud, disfrutar del día al día (sin ingenuidades; sabemos en que mundo vivimos) Gozar del presente. No agobiarnos por muchas cosas que no podemos cambiar por más que nos empeñemos...
Sí, soy consciente de que esto es difícil de asumir par mí, adulto con una mínima conciencia crítica, cuanto más para unos niños que viven en otro mundo, pero por lo menos, ahí queda la semilla mínima. El tiempo dirá...
Supongo que prefiráis más ver fotos de vuestros hijos haciendo el cafre que leer estos tostones, pero bueno, el que nace lechón muere cochino así que algún rollo que otro de estos os caerá...
Ahora nos esperan unas suculentas lentejas con verduras que llevan desde las diez de la mañana al chup, chup, chup... y unos san jacobos que llevan toda la mañana haciendo, de forma artesanal, Marisa y Marta.
Por la noche intentaremos contaros algo más.
¡Aquí estamos!
Esto del correr de los años es como para no creer... Tal parece que hace un par de semanas que estábamos recogiendo Perbes 18 y ya estamos aquí iniciando una nueva aventura con los nervios en algunos, la ilusión en muchos, la preocupación en otros... en fin, que empezamos a escribir un nuevo libro.
Son muchas las veladas, juegos, actividades preparadas. Tenemos la playa, la excursión, los hinchables, la noche de gala... pero todo eso, como comentábamos ahora los monitores, no servirá de nada si no tenemos claro cual es el objetivo de este campamento; no es otro que el de intentar
contribuir a la necesaria construcción de un mundo mejor. Nada más y nada menos. A veces, en momentos de abatimiento, pienso que es imposible, que creemos en una quimera. Pero en otros momentos, por algún comentario, por un simple gesto, crees que merece la pena. Que una pequeña y minúscula semilla es suficiente, si se dan las condiciones idóneas, para que crezca un gran árbol. A esa esperanza nos aferramos.
Hoy, de alguna manera (y sin pretender ser el abuelo Cebolleta) es un día un poco especial para mí: el 1 de julio de 1980 llegaba a Perbes para iniciar el que era mi primer campamento. En un lugar que nada tiene que ver con el actual. Con una precariedad de medios total pero con una iluión desbordante y una sensación de felicidad sin igual. Allí empecé a conocer un estilo de campamento que algún año después, sigue estando vigente.
Ahora duermen, mañana será un primer día intenso. Poco a poco iremos encajando toda la maquinaria para llegar al punto de rendimiento óptimo y os lo iremos contando (espero)
jueves, 20 de junio de 2019
Tic, tac, tic, tac...
¿A que el tiempo pasa rápido, eh...?
Pues ya estamos de nuevo a punto de iniciar otro campamento ¡y van 17! ¡Quién nos lo iba a decir en Villamanín 2003! Nadie hubiera sido capaz de profetizar esto.
Pero bueno, lo importante es que todo salga bien, que los niños vuelvan contentos, que cumplamos nuestros objetivos y que Dios nos cuide...
¡Ah! y que el blog funcione...
Si queréis comentar algo probamos que furrula.
Pues ya estamos de nuevo a punto de iniciar otro campamento ¡y van 17! ¡Quién nos lo iba a decir en Villamanín 2003! Nadie hubiera sido capaz de profetizar esto.
Pero bueno, lo importante es que todo salga bien, que los niños vuelvan contentos, que cumplamos nuestros objetivos y que Dios nos cuide...
¡Ah! y que el blog funcione...
Si queréis comentar algo probamos que furrula.
martes, 31 de julio de 2018
lunes, 30 de julio de 2018
Las diez de últimas.
30 de julio. Tan temido como esperado. Es el peor día con diferencia. En él se mezcla el agobio de tener que recoger todo en un tiempo récord -tarea complicada- el cansancio y déficit de sueño acumulado que, tras la noche de gala no es poco, y, también, la pena porque otro campamento ya pasó a la dilatada historia de campamentos de nuestra parroquia de San Pedro de los Arcos.
Que han sido días intensos no es ninguna novedad. Lo habéis vivido casi en directo, o eso espero porque vuestra participación ha sido más bien modesta, pero suponemos que estáis al otro lado de la pantalla siguiendo con curiosidad el día a día desde lo que comíamos, a lo que jugábamos o lo que intentábamos transmitir a través de esos pequeños espacios dedicados a la formación.
La noche de ayer fue una locura. A las 2,30 de la madrugada saltaban, bailaban y cantaban imbuidos de esa extraña energía que aún no he sido capaz de identificar. Lo veréis en el TD que, por problemas con la conexión de internet, no hemos podido subir; lo subiremos esta noche. Con relación a este blog me gustaría pediros un favor: seguidlo durante unos días con vuestros hijos. Ellos no lo han visto. Vedlo con ellos y que comenten algo también. Y vosotros, no seáis zánganos y compartid vuestras impresiones, sugerencias... todo ayuda a mejorar. Os decía el día que partimos que vuestra implicación era esencial en el desarrollo de este campamento. Es una de las patas en las que pretendemos sustentarlo. Otra es el equipo de monitores, heterogéneo pero unidos por ese vínculo dual de la fe compartida y nuestra implicación en la parroquia. Y la tercera pata, cómo no, la imbricación del campamento con la pastoral parroquial. Este campamento carecería totalmente de sentido si no fuera así. Es una actividad más de la catequesis. Por eso os invito a que animéis a vuestros hijos también a que sean partícipes, si así los estimáis conveniente, también de esa parte. No es tan fácil como estos días, pero también contribuye a aportar los necesarios ladrillos para construir ese muro de su formación humana y cristiana. Aprovecho para agradecer la entrega e ilusión de los monitores que, desinteresadamente, contribuyen a que todo salga como sale.
Gracias a Marisa y a Marta porque cumplen con su trabajo, sí, pero la dosis de cariño y alegría con el que lo hacen no está en el "contrato".
Gracias a Nacho que se ha comido el montaje de todos los vídeos. Aunque he compartido con él las horas infumables a las que muchos días se hacía, en actitud española donde las haya, el curraba y yo miraba...
Y por último, y se me hace un poco difícil, gracias a Jorge. Este año no ha podido venir y, en breve, cosas de cambios de organización diocesana, dejara de ser nuestro párroco. Cuando se me ocurrió en 2003 recuperar nuestra tradición de campamentos, él fue un apoyo constante. Animó. Ayudó. Sugirió. Dejó hacer. Su conexión y cariño con los niños es evidente. Sus misas dominicales de 11,30 gustaban no sólo a los niños, sino también a los mayores y el lleno total de la iglesia, da buena fe de ello. En la parroquia hay catequesis de post comunión, de post confirmación; cada año ha habido confirmaciones... en fin; te vamos a echar mucho de menos. y gracias por todo. Dejarás de ser nuestro párroco pero seguirás siendo nuestro amigo. Eso no hay arzobispo que lo cambie.
Vuestros hijos han pasado por el campamento; ahora sólo me resta esperar que el campamento pase por vuestros hijos. Preguntadles. Que comenten con vosotros cosas. Que poco a poco, serena y tranquilamente, vayan fluyendo sus vivencias. Como el lento y pausado rumiar de las vacas.
Dejo esta ventana por este año. He intentado haceros cómplices de todo. He dejado el pudor y la vergüenza de lado para que, a través de humor, sea más fácil contagiaros el interés por que forméis parte de todo y en todo.
Dios dirá si Perbes 2019 abre de nuevo esta ventana.
De momento, barro, limpio, bajo las persianas, y con el silencio y la tranquilidad de que los errores que hayamos cometido son al menos desde la buena voluntad con la que suplimos otras carencias, echo la llave y con un sentido y casi ya nostálgico suspiro, me despido hasta que Dios quiera.
Que han sido días intensos no es ninguna novedad. Lo habéis vivido casi en directo, o eso espero porque vuestra participación ha sido más bien modesta, pero suponemos que estáis al otro lado de la pantalla siguiendo con curiosidad el día a día desde lo que comíamos, a lo que jugábamos o lo que intentábamos transmitir a través de esos pequeños espacios dedicados a la formación.
La noche de ayer fue una locura. A las 2,30 de la madrugada saltaban, bailaban y cantaban imbuidos de esa extraña energía que aún no he sido capaz de identificar. Lo veréis en el TD que, por problemas con la conexión de internet, no hemos podido subir; lo subiremos esta noche. Con relación a este blog me gustaría pediros un favor: seguidlo durante unos días con vuestros hijos. Ellos no lo han visto. Vedlo con ellos y que comenten algo también. Y vosotros, no seáis zánganos y compartid vuestras impresiones, sugerencias... todo ayuda a mejorar. Os decía el día que partimos que vuestra implicación era esencial en el desarrollo de este campamento. Es una de las patas en las que pretendemos sustentarlo. Otra es el equipo de monitores, heterogéneo pero unidos por ese vínculo dual de la fe compartida y nuestra implicación en la parroquia. Y la tercera pata, cómo no, la imbricación del campamento con la pastoral parroquial. Este campamento carecería totalmente de sentido si no fuera así. Es una actividad más de la catequesis. Por eso os invito a que animéis a vuestros hijos también a que sean partícipes, si así los estimáis conveniente, también de esa parte. No es tan fácil como estos días, pero también contribuye a aportar los necesarios ladrillos para construir ese muro de su formación humana y cristiana. Aprovecho para agradecer la entrega e ilusión de los monitores que, desinteresadamente, contribuyen a que todo salga como sale.
Gracias a Marisa y a Marta porque cumplen con su trabajo, sí, pero la dosis de cariño y alegría con el que lo hacen no está en el "contrato".
Gracias a Nacho que se ha comido el montaje de todos los vídeos. Aunque he compartido con él las horas infumables a las que muchos días se hacía, en actitud española donde las haya, el curraba y yo miraba...
Y por último, y se me hace un poco difícil, gracias a Jorge. Este año no ha podido venir y, en breve, cosas de cambios de organización diocesana, dejara de ser nuestro párroco. Cuando se me ocurrió en 2003 recuperar nuestra tradición de campamentos, él fue un apoyo constante. Animó. Ayudó. Sugirió. Dejó hacer. Su conexión y cariño con los niños es evidente. Sus misas dominicales de 11,30 gustaban no sólo a los niños, sino también a los mayores y el lleno total de la iglesia, da buena fe de ello. En la parroquia hay catequesis de post comunión, de post confirmación; cada año ha habido confirmaciones... en fin; te vamos a echar mucho de menos. y gracias por todo. Dejarás de ser nuestro párroco pero seguirás siendo nuestro amigo. Eso no hay arzobispo que lo cambie.
Vuestros hijos han pasado por el campamento; ahora sólo me resta esperar que el campamento pase por vuestros hijos. Preguntadles. Que comenten con vosotros cosas. Que poco a poco, serena y tranquilamente, vayan fluyendo sus vivencias. Como el lento y pausado rumiar de las vacas.
Dejo esta ventana por este año. He intentado haceros cómplices de todo. He dejado el pudor y la vergüenza de lado para que, a través de humor, sea más fácil contagiaros el interés por que forméis parte de todo y en todo.
Dios dirá si Perbes 2019 abre de nuevo esta ventana.
De momento, barro, limpio, bajo las persianas, y con el silencio y la tranquilidad de que los errores que hayamos cometido son al menos desde la buena voluntad con la que suplimos otras carencias, echo la llave y con un sentido y casi ya nostálgico suspiro, me despido hasta que Dios quiera.
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